La importancia del tema del aborto
Por Daniel Schipani (*)


El aborto es un tema que, por lo general, no tratamos en forma franca y comprensiva. La razón es simplemente que tenemos frente a nosotros un asunto difícil y candente que con frecuencia se refluye, pero que debe considerarse. El aborto representa un problema muy serio a nivel mundial y específicamente en el pueblo hispano, aunque nadie puede determinar exactamente cuántas vidas están afectadas anualmente por las decisiones que conducen al aborto. Comencemos mientras tanto con una clarificación de conceptos.

La palabra «aborto» proviene del latín y significa literalmente «no nacido». El término se refiere a la criatura que no logra nacer viva debido a que, por alguna razón, muere en el útero de su madre. Es decir, que el proceso de gestación no llega a feliz término con el nacimiento de un nuevo ser humano. Esa muerte prematura puede deberse a algún trastorno o enfermedad del propio ser en gestación o de su propia madre, o de algún accidente tal como una caída o el impacto de un golpe fatal. Es el caso del llamado aborto espontáneo o aborto natural, ya que nadie ha intentado interrumpir o destruir esa vida en proceso de desarrollo.

El tema de este libro es el aborto provocado o inducido. Es el caso de todas las situaciones en que se ha tomado la decisión consciente de acabar con la vida del ser que se está gestando en el vientre de su madre. Hay varias razones por las cuales se decide provocar el aborto y ellas definen a su vez diversos tipos de aborto, tales como los siguientes (que ilustraremos en el primer capítulo): el aborto terapéutico, que se realiza con la intención de salvar la vida de la madre o de mejorar su estado de salud física o emocional; el aborto eugenésico, que se provoca para evitar que nazca un niño con serios defectos físicos o mentales; el aborto por motivos éticos, a veces también llamado honoris causa, que se realiza en ciertos casos para «salvar el honor» u ocultar la deshonra de una mujer violada, por ejemplo (y, por lo tanto, puede ser también un caso de aborto terapéutico); el aborto social o por indicación demográfica, que corresponde al que se realiza por razones socioeconómicas, por ejemplo para evitar que una familia que ya tiene varios hijos se haga más grande y difícil de sostener, o para evitar que muchos nuevos nacimientos hagan aumentar una tasa alta de crecimiento poblacional.

No hay duda de que el problema del aborto incluye una variedad de facetas. Hablar del aborto es referirse a un problema legal, médico, social, económico, moral, psicológico y espiritual. En cierta forma todos estamos afectados. El tema es causa de mucha discusión y aun de posiciones muy polarizadas a favor o en contra del aborto en sí o de permitirlo y legalizarlo. Por ejemplo, en muchos países se estudia bajo qué circunstancias la práctica del aborto debe despenalizarse. Lo cierto es que en el mundo hispano hay una amplia práctica del aborto ilegal o criminal, es decir, realizado de manera clandestina y en condiciones de mucho riesgo para la vida y la salud de las mujeres involucradas. Por lo tanto, un argumento común a favor de legalizar el aborto y de hacerlo accesible es la preocupación de que se provean condiciones mínimas de seguridad y protección, especialmente para las personas de escasos recursos que tienden a ser víctimas de un sistema social injusto.

Nuevos desafíos

Además de las consideraciones a que aludimos arriba, tenemos que tener en cuenta que en los últimos años han ocurrido varios desarrollos y descubrimientos que muestran otras caras del problema del aborto o arrojan nueva luz sobre él. Aquí podríamos citar los cuatro siguientes: a) cambios en el concepto de cuándo el feto es «viable», es decir, capaz de vivir por sí mismo fuera del útero; b) nuevos conocimientos sobre la vida intrauterina en sí; c) experimentación con tejido fetal; y d) la introducción de las «píldoras del aborto».

La viabilidad del feto. La creencia común todavía es que los niños en gestación son «viables» sólo durante los dos o a lo sumo tres meses finales del embarazo. Sin embargo, ciertos avances notables en la investigación y las técnicas médicas siguen empujando hacia atrás la frontera de la viabilidad del feto. ¡Se han registrado numerosos casos de feliz sobrevivencia de bebés nacidos hasta dieciséis semanas prematuramente! Esto es muy importante toda vez que la viabilidad del feto ha sido un criterio clave para determinar si una criatura en gestación tiene o no el «derecho» de vivir. En otras palabras, el argumento típico a favor del aborto ha sido que el feto que no puede sobrevivir fuera del seno materno no merece la misma protección legal de su vida que la sociedad otorga normalmente a cualquier persona. Puede ser que las nuevas observaciones afecten ese argumento y tal vez las disposiciones legales que permiten el aborto inducido o provocado.

Sobre la vida intrauterina. Hace unos años, el doctor Bernard Nathanson, quien una vez dirigió la clínica de abortos más grande de los Estados Unidos, se «convirtió» a la posición antiaborto después de ver películas especiales sobre el proceso del aborto desde el punto de vista del feto. Él mismo luego produjo un documental titulado El grito silencioso, en que muestra la destrucción de la vida del feto en conmovedoras imágenes. Parece que cuanto más sabemos sobre la vida intrauterina, más se confirma la idea de que se trata de una vida humana en proceso de desarrollo. Además, debemos notar que otros adelantos de la medicina moderna hoy día hacen posible asistir al feto para prevenir y aun curar ciertas condiciones malignas. A todo esto les debemos sumar los grandes avances recientes en el tratamiento de enfermedades del corazón, los pulmones y los riñones, por ejemplo, que antes se consideraban de serio riesgo para la vida de la mujer embarazada. De modo que han disminuido notablemente muchos justificativos tanto para los abortos eugenésicos como para los terapéuticos.

Posible valor del tejido fetal. Otra área cuyo desarrollo tiene mucho que ver con el problema del aborto es la experimentación con tejido fetal en investigaciones médicas recientes. Se trata del uso de tejidos de órganos de fetos abortados, con el fin de atacar ciertas enfermedades. Por ejemplo, en varios países ya se ha experimentado con el transplante de tejido fetal en el cerebro de pacientes afectados con la enfermedad de Parkinson. También se cree que el tejido de fetos abortados puede ayudar a combatir la diabetes y la leucemia, entre otras graves dolencias. La justificación de tal uso y tal opinión es que el tejido fetal crece muy rápido y además parece causar menos rechazo que el tejido humano adulto. Lo cierto es que se ha desatado una controversia en tomo a estos experimentos debido a que ahora se han utilizado mayormente fetos provenientes de abortos provocados a voluntad, pero los investigadores tienden a usar tejido «fresco» (es decir, tejido extraído del feto antes de que éste muera) por ser más efectivo, y podría coercionarse a las mujeres para que aborten más tardíamente (ya que el tejido fetal es más aprovechable en el caso de fetos más desarrollados), con lo cual se aumentarían los riesgos propios de los abortos tardíos.

La "píldora del aborto." Este es otro descubrimiento de mucho interés. Se trata de una droga que el médico debe prescribir (generalmente combinada con una segunda droga) y que provoca el aborto en la mujer que ha estado embarazada unas siete semanas o menos. Está destinada a facilitar el aborto temprano y a evitar así los métodos clínicos tradicionales, especialmente las intervenciones quirúrgicas (con sus complicaciones posibles, por ejemplo, por el uso de la anestesia, el riesgo de perforación del útero u otros órganos, y la esterilidad eventual). El uso de estas drogas puede acarrear sus propios riesgos, como ser una hemorragia difícil de controlar, además de transferir el acto del aborto en sí a la mujer misma, quien debe entonces disponer de la criatura en gestación que ha abortado.

Obviamente, todo esto complica el panorama del aborto aún más. Como en los otros libros de esta Biblioteca de Psicología Pastoral, procuramos responder al desafío que el tema nos presenta con la mayor seriedad y honestidad. Desde nuestra perspectiva, el propósito es presentar las principales dimensiones del problema del aborto de modo que se ilumine la evaluación de la situación y se encuentren principios orientadores para cuando se piensa en el aborto. Con tal intención lo invitamos a usted a acompañarnos en el diálogo a través de las páginas que siguen.

CRÉDITOS BIBLIOGRÁFICOS
(*) Daniel Schipani. “Psicología Pastoral del Aborto”. Introducción, págs. 7 a 12. Ediciones Kairos, Biblioteca de Psicología Pastoral de la Asociación de Seminarios e Instituciones Teológicas (ASIT). Buenos Aires, año 2001.
Impreso en Colombia